La depreciación es la pérdida de valor que representa un activo como consecuencia de su uso o de su periodo de existencia.

Su finalidad es la de gestionar los recursos para la reposición de los bienes que se encuentren en deterioro y, de esta manera, conservar su capacidad productiva. Para llevar a cabo este proceso se toman en consideración el tiempo y la productividad de los activos.

El término es, también, empleado para referirse al desgaste de la moneda. Todos los activos sufren un deterioro normal con el tiempo hasta llegar a su total inutilidad. La depreciación es el mecanismo que permite reconocer dicho deterioro e impide tener grandes pérdidas por el mismo. Cuando un activo se utiliza para generar dinero, se debe emplear un presupuesto para remodelarlo conforme a la depreciación que sufre y seguir, así mismo,  obteniendo ganancias de él.

La depreciación se presenta debido a tres factores: el desgaste, el paso del tiempo y el paso de moda u obsolescencia del activo. El término se emplea en la contabilidad y en la economía. La depreciación, vista desde el punto de vista financiero y económico, se encarga de crear una reserva que permite reemplazar el activo, en caso de llegar al final de su vida útil, sin que esto afecte a la empresa.

Al comprar algún activo nuevo se paga una cantidad mayor a la pagada por un activo de segunda mano. Esto debido a que, al no haber sido utilizado anteriormente, se asegura una mayor vida útil y serán menos las inversiones de depreciación necesarias. Existen métodos de depreciación que permiten calcular las inversiones que serán requeridas para el mantenimiento de un activo según su tiempo de uso.

Métodos de depreciación


Método de línea recta

Es uno de los métodos más utilizados. Se mantiene igual todos los años de vida útil del activo. Supone una depreciación constante en función del tiempo y no de la utilización de los activos. Para calcular la depreciación, se divide el valor de los activos entre su vida útil. Dependiendo del tipo de inmueble, la vida útil del mismo puede variar.

  • Inmuebles: vida útil de veinte años.
  • Maquinaria y equipo: vida útil de diez años.
  • Vehículos y computadores: vida útil de cinco años.

La depreciación se puede dividir de forma mensual o anual. También se calcula lo que se conoce como: el valor residual; valor por el que se podrá vender el activo una vez haya terminado su vida útil.

Método de las unidades producidas

Se utiliza, específicamente, para calcular el desgaste de vehículos y maquinarias, ya que estos activos suponen un deterioro directamente proporcional a su utilidad. Mientras mayor sea la capacidad productiva de estos activos, serán mayores los ingresos producidos, y por lo tanto, su desgaste. Es, además, uno de los más difíciles de utilizar, debido a que conlleva una gran complejidad calcular el desgaste de estos activos, ya que pueden influir ciertos factores externos.

Para calcular la depreciación, este método se basa en la producción y el tiempo que el activo se mantendrá trabajando o, en caso de un vehículo, la distancia que recorrerá. En este caso, se divide su costo de adquisición entre la estimación del kilometraje recorrido.

Métodos decrecientes

Estos métodos se utilizan cuando los valores de la depreciación son más altos en los primeros años de vida útil del activo y van disminuyendo hasta la inutilidad del mismo. Esto sucede cuando se trata de un tipo de activo que es más eficiente en los inicios de su productividad. Este método se divide en dos:

  • Método de suma de los dígitos anuales: en este método se rebaja el valor de desecho de lo que haya costado el activo y se multiplica por una fracción, donde el numerador es la vida útil que aún posee el activo y el denominador es su vida útil total.
  • Método de doble saldo decreciente: En el primer año, el costo total del activo se multiplica por un porcentaje que es equivalente al doble de la depreciación anual según el método de línea recta. Se repite la misma operación durante los años siguientes, por lo que el valor del activo es mayor en los primeros y años y así mismo con los otros años, de manera sucesiva.

Método de reducción de saldo

Se utiliza para conseguir una depreciación acelerada. Para su uso se emplea un valor de salvamento, de lo contrario, el primer año se depreciaría el 100% del activo. Se calcula dividiendo el valor de salvamento entre el valor del activo y esto, a su vez, se multiplica por su vida útil.

  

Es importante mencionar que entre los factores que ocasionan la depreciación de un activo se encuentran: el desgaste por el uso del mismo, el deterioro por terremotos, incendios y otros siniestros y la pérdida de utilidad o agotamiento de su contenido.



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Créditos & citaciones.

Autor: Equipo de redacción, Gaceta educativa - Lostipos.com.
Fecha de publicación: Marzo 3, 2017.

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